Actualmente para la mujer decidir su futuro, es uno
de los principales temas que debe de tomar en cuenta para su desarrollo
integral. Y para ahondar más en esto es necesario relacionar este tema con el
de la anticoncepción oral de emergencia (AOE), o también llamada “la píldora
del día siguiente” ya que al tener la facilidad de adquirir este producto en
cualquier farmacia o establecimiento podemos asegurar que existe una alta
protección para evitar: embarazos no deseados producto de relaciones sexuales
no protegidas, en caso de violación, y por último por
manejar información errada sobre fertilidad y reproducción, disminuyendo de
esta manera las altas tasas de muerte materna.
Es cierto que
algunos comentarios respecto a este tema, han salido a la luz ya que se
entendía que la AOE era abortiva pero eso ha sido descartado hace algún tiempo.
Como informó el Decano del Colegio Médico del Perú Julio Castro Gómez, “las
entidades de salud más importantes del mundo como la Organización Mundial de la
Salud y la Organización Panamericana de la Salud se han pronunciado por la
naturaleza no abortiva de este dispositivo, al igual que el Colegio Médico del
Perú y el Ministerio de Salud”. Por tanto creo yo existe una razón más para dar
fe a este producto y no verlo como algo malo que supuestamente afecta a la
mujer.
Además Castro Gómez agregó que “es una hipocresía total”, porque son
las mujeres más pobres y más jóvenes las que, con mayor frecuencia se ven más
expuestas a riesgos y es justamente a aquellas a quienes se les pretende negar
el acceso a la AOE en los servicios públicos del MINSA, generando campañas de
desinformación y denunciando a este organismo ante el poder judicial.
Por otro lado, la Conferencia Internacional sobre la
Población y el Desarrollo y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer,
reconocieron que los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres son parte
fundamental de los derechos humanos universales. El reconocimiento de dichos
derechos representa un avance para el cuidado de la salud de la mujer y para el
ejercicio de su derecho a tomar decisiones libres e informadas sobre su
sexualidad y su reproducción.
Aunque la mayoría de los
países latinoamericanos ha suscrito estos acuerdos, la situación de las mujeres
sigue siendo difícil. En un continente convulsionado por conflictos políticos,
sociales, económicos y culturales, las mujeres y las niñas suelen ser víctimas
de la discriminación por razón de sexo, constituyendo así uno de los grupos
cuyos derechos, como personas y como ciudadanas, son más vulnerables,
particularmente en los sectores más pobres de la sociedad. Cuando se priva a
las mujeres del acceso a la educación, al trabajo y a las decisiones familiares
y políticas y se las margina o anula, se limita su capacidad de acción y se
violan sus derechos humanos fundamentales al igual que sus derechos sexuales y
reproductivos. Además, en muchos grupos de la sociedad, las mujeres aún no
gozan de condiciones de equidad e igualdad para acceder a servicios de salud,
ni gozan de la libertad necesaria para tomar sus propias decisiones en cuanto a
sexualidad y reproducción.
Tomando este punto, podríamos mencionar a Brasil que
pese a la oposición de la Iglesia, no dudó en autorizarla. Además la
polémica por las píldoras incluso llegó al Gobierno: el ministro de Salud, José
Gomes Temporao, acusó a la Iglesia de interferir en cuestiones de salud
pública. "La Alcaldía tiene razón y la Iglesia está equivocada, de nuevo
(...) La píldora del día siguiente es utilizada con orientación médica y es una
cuestión de salud pública y no religiosa", aseguró el funcionario.
La
Alcaldía de Recife anunció que los puestos de salud distribuirán la píldora del
día siguiente (que puede ser usada hasta 72 horas después de una relación
sexual, para evitar un embarazo) con el objetivo de "garantizar los
derechos sexuales y reproductivos de la mujer que ha sido víctima de violencia
sexual o que tenga una falla en el método anticonceptivo".
Ejercer los
derechos sexuales y reproductivos incluye hacer uso de los beneficios que
otorgan los avances científicos. Así lo indica el Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas, reconocido y
suscrito por la gran mayoría de los Estados de la región: “Los Estados Parte reconocen que todas las personas
tienen derecho a gozar de los beneficios del progreso científico y de sus
aplicaciones; el ejercicio del derecho de la mujer a la salud requiere que se
supriman todas las barreras que se oponen al acceso a los servicios de salud,
educación e información, en particular en la esfera de la salud”. (Consorcio Latinoamericano de Anticoncepción
de Emergencia – CLAE).
Finalmente, el estar a favor de la anticoncepción oral de emergencia no solo implica prevenir un embarazo no deseado, o disminuir las altas tasas de muerte materna, sino que también va más allá: el hecho de defender los derechos de la mujer, tema aún controversial en pleno siglo XXI.